La Cerámica de Talavera de la Reina

 

Cabecera

Introducción

Definiciones

      La cerámica, es el arte de fabricar objetos de porcelana, loza y barro. Viene de la palabra griega “Kéramos” que significa “sustancia quemada”. El término cerámica no solo designa a la parte artística del proceso, sino también al conjunto de objetos producidos, al conocimiento de sus técnicas y a todo lo perteneciente y relativo a su entorno. Es sinónimo de alfarería,  aunque se aplica a un tipo de trabajo de  técnica más depurada y que produce objetos más finos.

      Alfar. Recinto de trabajo dedicado a la elaboración de vasijas y otros objetos de barro. Sus trabajadores son los alfareros.

      Alfarería. Arte de elaborar objetos de barro o arcilla, además de azulejos, tejas, ladrillos y baldosas sin esmaltar.

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      Terracota. (Tierra cocida) es la arcilla modelada y endurecida al horno, usada para cerámica y para el modelado en escultura.

      Loza. Conjunto de piezas que conforman una vajilla.

      Cacharrero. Vendedor ambulante que vende loza y todo tipo de cacharros (puede fabricarlos o no).

      El cacharrero (o botijero) era un personaje entrañable ya desaparecido de la Comarca. El oficio de cacharrero era muy común hasta no hace muchos años (1950-60). Era un vendedor ambulante que cada semana se aparecía por  los pueblos con su burrito y su red cargada de cacharos cerámicos de todo tipo, cazos, sartenes, ollas, para la cocina y como no, el famoso botijo, compañero indispensable para segadores y demás trabajadores del campo. También en cada casa existía uno, pues además de contener el agua la mantenía siempre fresca (otra de las propiedades de la cerámica). Los cacharreros por lo general no fabricaban ellos las piezas que vendían, eran vendedores o revendedores, lo que sí hacían era repararlos. Aunque detrás de ellos  siempre aparecía el lañero, verdadero especialista en reparaciones, con su caja de herramientas al hombro, recomponía las piezas rotas o resquebrajadas con unas grapas de cobre o hierro, ya que era mucho más barato que comprar una pieza nueva. Una vez reparada la pieza, el lañero  aplicaba  unas varillas  de  arcilla  para sellar  las  uniones. La  gran  demanda de cacharreros y lañeros era sobre todo mediada la primavera, cuando comenzaba a “apretar” el calor, no tenían precio fijo y había que regatear y llegar a un acuerdo. Si se compraban varias piezas se aplicaba un descuento. Otra compra habitual era el cántaro, usado como depósito de agua ya que, hasta hace relativamente pocos años, los pueblos de La Comarca carecían de agua corriente. La llegada de los plásticos, el metal, las cocinas de gas y los electrodomésticos, terminaros con la mayoría de los cacharros de barro y con estos oficios.

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Los antiguos “Cacharreros”

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Recipiente reparado con las famosas “Lañas”

La cerámica y su relación con las demás artes.

       Desde la antigüedad la cerámica siempre ha sido considerada y catalogada como un “arte menor”. En la Edad Media eran los gremios quienes controlaban y organizaban todo lo relacionado con el arte y la artesanía, maestros pintores, escultores, artesanos, etc. todos trabajaban juntos y no había distinción de categoría entre ellos, simplemente cada uno realizaba su cometido, según sus habilidades y preparación. En el Renacimiento llega la  idea de individualismo, el artista se libera y cobra protagonismo, comienza a firmar sus obras y el control pasa de los gremios a los influyentes mecenas (nobleza, clero y burgueses adinerados).

     Las artes se organizan por categorías y según su naturaleza, el trabajo físico por un lado y el creativo e intelectual por otro. Bellas Artes o Artes Mayores: la belleza, la estética, lo creativo y lo histórico, frente a lo Artesano o Artes Menores: trabajo físico, repetitivo, lo que se produce con un fin práctico y de uso. Se dudó en clasificar la escultura en uno u otro lado pues, la escultura se logra a base de un gran esfuerzo físico, con ruidosos golpes que levantan grandes polvaredas, ensucian y  hacen sudar al artista. Al final pesó más  su faceta creativa y estética (al igual que la pintura, la escultura crea formas bellas, armoniosas y de gran plasticidad y movimiento)  y fue incluida como una de las más destacadas de las Bellas Artes, junto a la arquitectura y pintura.

         Por supuesto para la cerámica no hubo  ninguna duda y quedó incluida en el segundo grupo, en el de la artesanía. Es ante todo conocimiento de técnica, trabajo físico, manejo de hornos y elementos químicos y su producción se limita a largas series de objetos para uso doméstico. (En realidad las piezas cerámicas están  hechas en serie, pero ninguna es exactamente igual a otra, tanto en su forma como  sobre todo en su decoración, que siempre presenta diferencias).

     Creo que la cerámica esta injustamente poco valorada y si la comparamos con el resto de las artes veremos que tiene muchas cosas en común con ellas. La cerámica es una extraña mezcla de técnica, artesanía y arte. Realmente es pintura o sirve de soporte a la pintura y es escultura pues cada pieza ha de ser modelada a mano (su producción de estatuillas, es escultura pura) y arquitectura (muros de ladrillo, tejados, etc.)

    Tanto cerámica como pintura coinciden en sus temas: retrato, bodegón, paisaje, religioso, histórico, etc. y se aplican las mismas normas como: perspectiva, volumen, simetría, proporción, equilibrio, composición, etc.

      También tiene una gran relación con el grabado en cuanto a las  técnicas. El grabado se obtiene a partir de una matriz como base, generalmente una plancha metálica, aunque puede tratarse de cualquier otro material, madera, plástico, etc. a la que se somete por diversos métodos a una serie de incisiones o surcos que más tarde servirán para retener en su interior la tinta y poder ser estampados. Pues bien la cerámica no es sino una de esas matrices a las que sometemos también a todo tipo de surcos, hendiduras y huecos destinados a ser rellenados más tarde con diferentes  tintas. Tanto las superficies del grabado como las de la cerámica pueden ser tratadas en relieve o en profundidad. (Xilografía y buril para el caso del grabado y arista y cuerda seca para el  de la cerámica). En ambos procedimientos se pueden incluir añadidos para dar relieve (técnicas aditivas). La forma de transferir las imágenes, a una y otra técnica, son asimismo similares (serigrafiados, con plantilla, calcografía, fotograbado) cualquiera de estos sistemas sirven tanto para grabado como para cerámica. La utilización de lacas y barnices es también común  en ambos casos. A una se le aplica calor en el horno al otro en choferetas para derretir el barniz. Y por último el fin del grabado es sacar dibujos en serie y el fin de la cerámica es de producir piezas en serie.

      A lo largo de la historia la cerámica ha ido en paralelo con el resto de las artes y se ha adaptado y evolucionando, al igual que ella, a  los grandes periodos artísticos: Gótico, Renacimiento, Barroco, Clasicismo o Vanguardias. Sin olvidar su gran labor que  desde la prehistoria  ha proporcionado a la arqueología, pues gracias a la cerámica han podido ser clasificadas  cronológicamente numerosas culturas, que de otra forma hubiese sido si no imposible sí muy difícil de lograr.

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Donatello, Luca Della Robbia, Guido-Mazzoni, Salcillo, Imaginería, Gargallo.

      Tanto por sus formas como por su decoración, la cerámica tiene un gran valor estético y además tiene su valor funcional, como recipiente para almacenar, conservar y transportar todo tipo de mercancías desde los tiempos más remotos y se  ha llegado a un nivel de técnica, acabado y durabilidad  excelentes.

      Si hay que reconocer, sin embargo, que la  calidad pictórica de las cerámicas siempre ha sido más bien mediocre. Bien por lo limitado de sus materiales y pinturas, bien por la baja calidad y habilidad de sus pintores. Es un punto que debería cuidarse mejor y tiene una sencilla solución: repartirse el trabajo técnico y artístico, entre alfareros y pintores y escoger a estos últimos con un nivel y destreza algo más altos.

      Los temas a pintar sobre las piezas se realizan a través de un calco con el dibujo. Se repasa por medio de unos puntitos y luego se aplican los colores. Es un proceso mecánico más que artístico. Este trabajo lo realizan generalmente artistas artesanos pero que en realidad no son pintores. El resultado: líneas de encaje correctas pero sombreados, volúmenes,  matices de poca calidad.

      Además la pintura sobre cerámica está muy condicionada por su composición física y por su tratamiento en los hornos. La  superficie no es la ideal para pintar y  la paleta cromática está muy limitada ya que los colores han de obtenerse a partir  ciertos óxidos en un proceso complicado. Los contornos de las figuras han de realizarse muy perfilados pues  en la cocción los colores tienden a fundirse entre ellos y a deformarse, por lo que hay que conformarse con matizar solo ciertas zonas y dar así una cierta sensación de  volumen.  Hoy día, con las nuevas tecnologías, si pueden aplicarse todo tipo de color y modelado con el sistema de “fotograbado”, pero carece de valor artístico ya que se trata de fotografías incluidas en las piezas durante el proceso de cocción.

      Como soporte, la cerámica si presenta unas cualidades muy superiores sobre los utilizados tradicionalmente, comos son los  lienzos o la madera. Éstos últimos son muy sensibles a los cambios de temperatura, la humedad o la luz, tanto artificial como natural. La madera se agrieta, arquea o se pudre y lo mismo ocurre con los lienzos. Para un buen estado  de conservación requieren unas condiciones especiales de temperatura e iluminación, suaves y constantes. Los pigmentos aglutinados con aceites sufren dilataciones que craquelan las obras agrietándolas. En cambio los soportes cerámicos y los colores son inalterables ante el paso del tiempo y soportan bruscos cambios de temperatura, humedad y luz sin problemas ya que ambos se funden en el proceso de vitrificación formando un solo cuerpo. (El gran inconveniente es su fragilidad).

      No tenemos más que visitar cualquier iglesia antigua y comparar el estado de conservación de sus cuadros con los de los zócalos, frisos y cuadros de cerámica. Los primeros están agrietados y oscurecidos por la acción del humo de las velas o la luz. Los detalles y las figuras van desapareciendo hasta que, en algunos casos, solo quedan sombras y es difícil distinguir el significado de la obra. En cambio, por ejemplo los pequeños cuadros del Vía Crucis, mantienen su brillo y color como si estuviesen recién pintados, aunque tengan varios siglos de antigüedad.

          Las Vanguardias de principios del siglo XX querían unificar de nuevo todas las artes y  si valoraron muy positivamente la cerámica, potenciando su parte estética. Artistas como  Malevich, Gustav Klimt o Durrio, contribuyeron a ello con numerosas obras. Ya Gauguín y después el mismo Picasso o Chagall,  se interesaron y realizaron un buen numero de pinturas sobre base cerámica y pequeñas esculturas. La Bauhaus abrió numerosos talleres dedicados a todas las artesanías, incluida la cerámica, buscaban la “Obra de arte total” en la que todos los artistas participasen, escultores, arquitectos pintores. Con el material de las arcillas es posible.

       La obra moderna en cerámica que más polémica levantó fue sin duda La Fuente o  El Urinario de Marcel Duchamp, presentada para la exposición en Nueva York de 1917 y firmada con el nombre de R. Mutt (que era una conocida marca de sanitarios), para que no reconocieran la obra como suya. Los organizadores de la exposición aseguraron  que en la misma se admitirían toda clase de trabajos, aunque luego en realidad no fue así. Duchamp creó con esta obra un nuevo concepto de arte, el de los “Ready Made” “Objetos Encontrados”, el arte de lo cotidiano de lo usual. Cualquier objeto sacado de su entorno y exhibido con una intención, se convierte en obra de arte (por ejemplo: un urinario sobre un pedestal, pasa a ser una estética fuente).

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El Urinario de Marcel Duchamp

     En cambio el modelado con arcilla, sí tiene mayor reconocimiento y valor artístico, siendo básico en el aprendizaje de la escultura o para realizar bocetos y obras. Destacan con una categoría especial las estatuillas de porcelana (hermanos Lladró).

           Han existido y existen grandes maestros ceramistas, aunque poco conocidos para el gran público, como: Lucca Della Robbia, Hecmé Bouchardón, Joaquin Ferrer, Ruiz de Luna, etc. etc.

      Las piezas cerámicas no van firmadas por sus artistas sino que (no todas) llevan una marca de la fábrica de la que proceden. A partir del siglo XX se exigía que todas las piezas fueran marcadas con un número, correspondiente al nombre de su autor, pero con este sistema  siguen siendo desconocidos y las piezas anónimas. El gran público valora sobre todo lo exclusivo, lo conocido, pienso que tendría más valor cada pieza de cerámica si  fuesen personalizadas con la firma de quien las realiza, con ello se darían a conocer tanto los autores  como sus obras.

Continúa en: Historia de la Cerámica

Mariano Roda Elpincelconlienzo.com

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