El Carboncillo

 

 cabecera

El Carboncillo

 

      Dentro de las bellas artes, la técnica del carboncillo es una de las más difíciles y complicadas que existen y requiere necesariamente el paso por una academia especializada para su aprendizaje. Muchos buenos dibujantes presentan en salas o anuncios sus obras al “carboncillo” cuando en realidad solo son “dibujos con carboncillo”. Me explico:  con el carboncillo no se dibuja, sino que se “mancha” se representan figuras empleando luces y sombras sin líneas y para conseguir aplicar correctamente esas manchas, es necesario estar bajo la tutela de un profesor al menos cuatro o cinco meses y otros tantos practicando hasta conseguir unos resultados aceptables.

 

 014

Retratos al carboncillo. El primero a la manera “dibujo” y el segundo a “toda mancha”

      Yo en mi primera época también utilizaba el carboncillo para dibujar. La diferencia está más que  clara entre una forma y otra.

 

      Es paradójico que tratándose de una técnica tan sucia (el carboncillo es un tizón que lo deja todo con manchas de polvo negro) sin embargo, es con la que se consiguen unos efectos de blancura y limpieza inigualables con cualquier otro método. Pero lograr esa limpieza es complicado, hay que ir avanzando en la composición poco a poco y a la primera, ya que el carboncillo da muy poco margen a las correcciones. Cualquier huella de los dedos o una presión excesiva en el difuminado dejará una marca oscura muy difícil de disimular  y dará como resultado una  sensación  de suciedad.

 

      En general se trata de jugar con toda una gama de grises partiendo en un blanco máximo (luz) hasta  un profundo negro (sombra). Cuantas más medias tintas empleemos mejor será el resultado.

 

Materiales

 

Para la mancha: Carboncillo, lápiz compuesto, barra prensada y tiza para toques de luz.

Para difuminar: Difuminos, fieltro, gamuza de piel, esponja y un trapo limpio.

Otros: goma, lápiz goma, plomada, reglas.

Papel: granulado, Ingres o Canson

Como remate de la obra: barniz fijador, que puede ser sustituido por laca normal de peluquería, que es más barata y el resultado es similar, (ni uno ni otra fijan casi nada).

 

       El carboncillo es una rama carbonizada de vid, sauce, encina etc. seleccionada lo más recta posible y sin nudos.

 sombras

Diferentes tipos de carboncillo. Ramas, lápiz compuesto y barra

 

         El lápiz de la derecha es el famoso forrado de papel, que no es necesario sacarle punta, que vi en mi primer examen.

difuminar

Difuminos y fieltros

 regla20cm

Plomada, cuerda y reglas, para el encaje

 

      El difumino es considerado como la herramienta ideal para fundir sombras, pero en realidad solo sirve para algunas líneas finas concretas, yo a veces ni lo uso. Con lo que de verdad se difumina es con el fieltro.

lapiz blanco

Gomas, tiza, gamuza de piel y trapo de algodón

 

 017

El esclavo de Miguel Ángel y composición con maniquí

 

      De mi primera y segunda etapa de academia respectivamente. Se puede apreciar  una mayor limpieza, naturalidad y calidad luminosa en el segundo.

 

La Técnica del Carboncillo

 

     Voy a explicar brevemente como es el proceso del carboncillo, pero como ya he indicado, para llevarlo a cabo es imprescindible practicarla bajo la supervisión de un profesional.  

 

 

Encaje

 

      Como para cualquier otra técnica el encaje es lo principal y a lo que hay que dedicar más tiempo y atención. Se trata de dibujar los contornos de todas las figuras de la composición.

 

      Para no ensuciar el papel original, el encaje lo realizaremos en un papel aparte, sí podremos modificar, ensuciar y borrar todo lo necesario hasta que todo esté en su lugar de forma correcta.

 

      Es importante, antes de comenzar a trabajar, tener las ideas claras y actuar como si tratásemos  de sacar una fotografía. Hay que seleccionar, enfocar y dependiendo del modelo, adecuarlo al tamaño de nuestro papel. Para el estudio de Bellas Artes generalmente se dibujan esculturas en escayola, situadas  algún tipo de escenario como tarimas, cortinas etc. Debemos procurar que la imagen quede a unos 4 centímetros de los márgenes de nuestro papel, tanto por la parte superior como inferior. También hay que tener muy en cuenta de donde proviene el foco de luz.

 

    En formatos grandes utilizaremos la plomada para ir tomando medidas. También con el brazo extendido, giraremos de izquierda a derecha el lápiz, con el dedo como referencia y comprobaremos  las proporciones y la relación entre ancho y alto (es la típica acción de los dibujantes). En el papel trazaremos líneas horizontales y verticales para determinar ciertos puntos, como el central, las mitades de cada lado, etc. Como el papel es muy grande, 80 cm el trazado de líneas se complica si lo hacemos con reglas, un truco consiste en utilizar  una cuerda, que previamente frotaremos con un carboncillo, anclada a los puntos deseados con dos chinchetas y como si se tratase de un arco, tensaremos un poco para  que al soltar, golpee el papel dejando una línea recta de carbón.  

 

      Debemos tomar y marcar todas las referencias posibles para que, a la hora de dibujar los contornos de la figura, quede todo proporcionado y equilibrado.es importante retirarse a menudo del dibujo y compararlo con el original, desde lejos se aprecian mejor los errores, incluso dándole la vuelta al papel también.

 

     Una vez finalizado el encaje se pasa al papel definitivo. Como el procedimiento es igual para todas las técnicas, lo explico más detalladamente en la entrada: Nuevo Proyecto.

 

      La Mancha

 

     Sobre todo exige mucha limpieza por lo que iremos avanzando con mucho cuidado, oscureciendo poco a poco y buscando la entonación adecuada. Siempre es preferible dejar zonas algo más blancas, que pasarse con las sombras. Tomaremos el foco de luz como punto más blanco y las sombras que arrojan las figuras como negro intenso. Entre estos dos tonos colocaremos toda una gama, lo más extensa posible, de medios tonos. Las sombras suaves y en grandes zonas las daremos con el carbón y las difuminaremos con una esponja para darles uniformidad.

 

     Con la barra prensada aplicamos los negros intensos y los fundimos con el fieltro. La mancha que queda el fieltro nos puede servir para ir extendiendo de forma suave el resto de medias tintas. Frotando con la gamuza podemos aclarar y ajustar ciertas zonas y para puntos de luz intensos utilizaremos la goma. El degradado de las zonas claras con las oscuras lo haremos con el trapo de algodón. Nunca hay que tocar nada con las manos, excepto las sombras profundas de la barra prensada que si hay que aplicarlas presionando con el meñique. Si nos falla el pulso podemos poner entre la mano y el dibujo un papel.

 

Volumen

 

       La gran ventaja de esta técnica es que podemos conseguir una sensación de volumen increíblemente real, siempre que  jugamos bien con la relación sombra luz y su contraste.

 

      Como remate y para finaliza podemos acentuar ciertas zonas con toques de luz, o sombra de lápiz compuesto que, esta vez, podemos dejar sin difuminar.

 

Manera negra

 

    Es una opción a la técnica del carboncillo. Se trata de realizar el proceso a la inversa: marcamos los puntos de encaje y lo cubrimos todo con una gran mancha oscura. Luego vamos sacando las luces con la gamuza, trapo y gomas. Queda una mayor sensación de luminosidad, pero es más complicado de controlar y posiblemente nos quedará una obra más “sucia”.

 

Pastel

 

      Es una técnica muy similar al carboncillo, más sencilla y llamativa ya que es en color y permite un abanico más amplio de temas como paisaje, animales, bodegón, etc. El difuminado se hace con los dedos.

 

Mi  “Avatar” particular para ingresar en Bellas Artes

 

      A continuación y para terminar de explicar la técnica del carboncillo, voy a contar como fui descubriéndola yo, poco a poco, hace ya muchos años.

 

      Mi ingreso en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, fue un largo y penoso recorrido que por diversas circunstancias (que indico a continuación) se extendió a lo largo de  más de 14 años.  He de agradecer el apoyo y los consejos de mi padre, mujer, amigos, familiares y profesores, que en muchos momentos en los que pensé tirar la toalla, me animaron y “empujaron” para que continuase. (Peña, su hijo Eduardo, Torres del colegio San Saturio y un largo etc, gracias a todos). 

 

      Como he contado en otras entradas en las que hablo del dibujo, ya a los  16 años tenía un buen nivel de dibujo y conocimientos suficientes como para que todo el mundo me recomendase ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y así  perfeccionar y conocer todas las técnicas artísticas. Para el examen pedían un dibujo de 80 cm de alto realizado durante una semana, empleando la técnica de: “A toda mancha”. Aquello de la “mancha” me intrigaba y no sabía muy bien lo que era, hasta que me comentaron  que se trataba del famoso carboncillo. Un compañero de estudios (Lara) que ya había logrado ingresar en  Bellas Artes, me enseñó alguno de sus dibujos, incluido el de uno de los exámenes, que por cierto había suspendido. Era increíble lo bien hecho que estaba, aunque suspenso. Yo me sentía capaz de llegar a dibujar así, pero aún no sabía como. Nunca había hecho nada parecido. Esa limpieza esa nitidez, el suave difuminado, volumen, era todo perfecto, como pulido con una máquina.

 

    En aquella época pedían para acceder al examen tener superado el Bachillerato Elemental y como yo ya estaba en quinto curso, todo emocionado me matriculé y me fui a una tienda especializada a comprar los famosos carboncillos. Me mostraron un amplio repertorio de “palitos chamuscados”, de los que  elegí uno fino y otro medio y me fui de la tienda preguntándome como demonios se podría dibujar con “eso”.

 

      Había un examen al año y llegada la fecha, con mis “palitos” papel Ingres y mi equipo de dibujo, me dirigí emocionado a la escuela. Por cierto al entrar vi  por primera vez en la pared el cuadro de Guido Reni, La Aurora que me dejó  impresionado (ver entrada “Nuevo Proyecto”).

 

   El examen era una copia en escayola de la Madonna de Brujas de Miguel Ángel, con unas cortinas y un maniquí debajo como si fuese un monje pintando a la Virgen.

 

    Nada más empezar a dibujar comenzaron mis “padecimientos” era imposible fijar nada con el carbón. Según avanzaba por un lado se me borraba el otro, hasta que decidí echar mano de mis lapiceros para las líneas y utilizar solo el carboncillo para las sombras. Yo veía a mis compañeros dibujar con una especie de lápiz de cejas y frotar las sombras con un misterioso trapo áspero de colores. El lápiz  estaba envuelto con unas  tiras que quitaban a medida que se acababa la punta. Luego descubrí que se trataba de un lápiz compuesto para carbón, que es con lo que en realidad se dibuja y trozos de fieltro para difuminar las manchas. Fue mi primera lección de las técnicas del carboncillo.

 

 examen 1

Mi primer examen:  la Madonna de Brujas

 

 

      Al final terminé como pude el dibujo y el jurado, ante él quedó sin respiración (porque si respiraban fuerte mi dibujo se desmoronaba en forma de polvo negro). Suspendí claro.

 

      Seguí con mis estudios y decidí presentarme de nuevo el año siguiente. Esta vez unos tres meses antes del examen me apunté a una academia de dibujo, la  Peña, en la Plaza Mayor, pensando que ese tiempo  sería suficiente para aprender los trucos de la famosa “mancha” (craso error).

 

 056

Figuras similares realizadas en la primera y segunda etapa de academia

 

      La de la izquierda realizada en los primeros meses y la de la derecha en un año. La diferencia es notable. En la primera, dibujo y encaje son correctos pero el tratamiento de la luz y el difuminado es de peor calidad, así como el modelado. También las sombras del fondo son más naturales y profundas en la segunda.

 

 053

Estudios de pequeño formato para centrarse en los volúmenes y modelado

 

      El segundo examen: Palas Atenea y de nuevo el maniquí debajo con una lanza. Tenía un buen nivel pero insuficiente para superar la nota media de corte exigida de 7,6. ¡Absurdo! Pedían más nota que para ingresar por ejemplo en la Facultad de Medicina o en muchas de las ingenierías. Con mi media de Bachillerato en un seis y pico, necesitaba sacar en el examen un nueve o un diez (saqué un 7,2 pero sin plaza).

 

 examen 2Palas Atenea

Segundo examen: Palas Atenea

 

       Después de terminar sexto me puse a trabajar y dejé los estudios. Esta vez para el siguiente examen estaría todo el año en la academia y cuando llegó el momento ya sacaba con mis dibujos nueve o diez. Sin embargo cuando intento realizar la matrícula me informan que las normas han cambiado y ahora exigen para el ingreso sexto y Reválida (que yo no hice en su momento). Aprovechando las vacaciones de verano, me pego la “panzada” a estudiar, voy a clases particulares con un profesor en el pueblo (San Martín de Pusa) y en septiembre, aunque  apruebo la Reválida,  ya había pasado el plazo para Bellas Artes. ¡A esperar otro año!.

 

        Llega por fin y con el nuevo año, nuevas normas: La Escuela de Bellas Artes queda incluida en la Universidad Complutense de Madrid como una Facultad más. Ahora sus estudiantes no terminan con el título de “Profesor de Dibujo” sino como “Licenciados en Bellas Artes”. Conclusión: hay que tener COU y Selectividad (a pesar del largo, penoso y exigente examen de ingreso que ninguna otra facultad tiene).

 

      En ese año hice COU pero la Selectividad, como estaba trabajando, me había casado y tenía un hijo, decidí pasar del tema. Además tenía en puertas el servicio militar. De nuevo mi padre me dijo que antes de ir a la mili sacara la Selectividad, era importante, aunque no pensase hacer nada, para “dejar una puerta abierta”. Me buscó un profesor cerca de donde vivíamos, por la zona de Tetuán y cuando salía de mi trabajo en el BBV, por las noches dos o tres veces a la semana, me pagaba las clases particulares. Cuando me incorporé a la mili, conseguí dejar esa puerta abierta.

 

      Servicio Militar, un año y medio perdido, en Alicante y Madrid y después de licenciarme a trabajar y hacer horas como un loco para salir adelante y pagar una hipoteca. No tenía mucho tiempo libre, por las mañanas hasta las tres, jornada intensiva y por la tarde hasta las ocho o nueve, horas extras. Eso si nunca dejé de dibujar o pintar siempre que podía, bien para mí o con encargos que la gente me hacía (retratos sobre todo).  Así varios años, hasta que un buen día, nuestros queridos Sindicatos, siempre velando por el bien de los  trabajadores, tienen la brillante idea de suprimir las horas, para así conseguir que el Banco tome nuevos empleados. Poco a poco, a las horas extras les llega su extinción y el sueldo de muchos compañeros reducido, en muchos casos a más de la mitad, pues aunque la idea generalizada es de  que en los bancos se gana mucho dinero, en realidad no es así, ni mucho menos. Siempre que me han hecho este comentario: “Ah trabajas en un banco, ganarás mucho dinero” les he contestado lo mismo: “Si, a finales de cada mes nos pasan a una habitación llena de dinero y nos dicen que cojamos lo que queramos”.  Los que hacemos horas extras no es porque necesitemos el dinero es porque nos aburrimos. Por cierto al suprimir las horas extraordinarias, el banco no admitió a un solo empleado más, directamente repartió el trabajo entre los jefes, con la promesa eso si, de un ascenso y una gratificación a fin de año. Los empleados podíamos quedarnos a trabajar por las tardes, gratis, solo por el ascenso. ¡Hipócritas¡ sindicatos y patronal, que pasa ¡si trabajamos gratis no quitamos puestos de trabajo!. Lo gracioso es que los mismos componentes de los sindicatos, hacían horas extras también en su momento y cuando se lo reprochábamos nos contestaban: ¡Yo es que como sindicalista estoy en contra de las horas, pero como persona necesito dinero!. Y se quedaban tan anchos, los tíos (sin comentarios ofensivos).

 

      Como opción al recorte de sueldo, mis jefes (benditos sean) me ofrecieron una solución: la posibilidad de entrar como operador de ordenadores en los turnos de tarde noche, lo que me trajo dos grandes ventajas: la primera económica, ya que los turnos  tenían asignados varios pluses económicos, por ser operador, por manejo de máquinas y por el propio horario, (nocturnidad y alevosía) que aunque no compensaban completamente las horas si se acercaban mucho, además de ser fijos y trabajar menos. Y el segundo me dejaba el tiempo libre necesario para continuar los estudios. De momento no me propuse atacar de nuevo en Bellas Artes pero sí apuntarme a la vieja Academia Peña para seguir dibujando y coger ritmo con  la técnica del carboncillo, que si se deja se pierde mucha práctica.

 

      Estuve un año en la academia  y de nuevo su dueño, el Sr. Peña, me insistía en que hiciese Bellas Artes que si no lo hacía me arrepentiría siempre. Pero la idea de estar cinco años desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde, me frenaba. Si veía que lo de la academia no me llevaría a ninguna parte y me interesaba obtener  algún título para tener la posibilidad de trabajar en algo relacionado con el arte. Como opción a la Facultad me pareció buena idea matricularme en la Escuela de Artes y Oficios, que concedía el título de Profesor de Dibujo y yo suponía serían dos o tres años como mucho y unas pocas horas de estudio a la semana. Pero ¡sorpresa! cinco años y siete horas diarias de clase, para eso ¡era mejor hacer Bellas Artes y terminar como Licenciado!.


022

Apolo y Discóbolo

 018

David de Verrocchio, columna y máscara funeraria de Napoleón – Moisés de Miguel Ángel

 

        De tanto dibujar esculturas clásicas me entró una gran afición por el estudio de la historia del arte. Esto me llevará más adelante a matricularme en dicha carrera.

 

     Al final como quería hacer algo y la academia ya no me aportaba nada nuevo, me armé de valor y me matriculé  de nuevo para el ingreso en Bellas Artes, el examen, un discóbolo y un trabajo libre al pastel. Esta vez y por fin, saque un sobrado 10. (De nuevo gracias Sr. Peña).

examen 3

Tercer y último intento. Discóbolo

 

      Por algo dicen que a la tercera va la vencida, solo que esta tercera tardó más de catorce años en llegar. Ni el santo Job tuvo tanta paciencia y empeño.

        La carrera me llenó de satisfacciones y conocí a gente muy interesante (el propio Antonio López, entre otros). Terminé  en cinco años, con muy buenas notas y he de señalar que nunca volví a suspender un examen. Aunque fue muy duro, de ocho a tres Facultad, una hora escasa para transportes y comida y en el Banco hasta las doce o la una o incluso muchas veces toda la noche. Si, en mi nuevo  trabajo  con las máquinas, cuando algo salía mal había que quedarse hasta solucionar el problema y me pagaban horas nocturnas dobles y cena (los sindicatos no podían decir nada porque era por (“necesidades del servicio”).

      Una vez finalizados los estudios, me matriculé otro año para estudiar informática aplicada al diseño, dibujo e imagen y otro año más para sacarme el título de Profesor de Bellas Artes y ya, todo lanzado, después comencé la carrera de Historia del Arte, que he terminado este año. También llevo dos años estudiando música y clarinete.

      Todo esto que os he contado, quiero que lo tengáis presente, os sirva de ejemplo  y os anime para hacer todo aquello que de verdad deseáis, sin importaros los comentarios de la gente (que siempre los habrá negativos), las dificultades o la edad. De verdad, nunca es tarde para estudiar y para aprender, muchos de mis compañeros de facultad pasaban de los 65 años y aunque la carrera ya, por lógica no les va a suponer ningún beneficio económico, si les llenará de satisfacciones personales y les hará sentirse mejor. Es bueno mantener cuerpo y mente ocupados, alarga la vida y os aseguro que el conocimiento más pronto o más tarde,  podrá seros de utilidad.

Entrada relacionada: Galería de Carboncillo

Mariano Roda – Elpincelconlienzo.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: