La pintura al óleo

      Desde que en el siglo XV los hermanos Hubert  y  Jan Van Eyck comenzaran a emplear el sistema  de pintura a base de pigmentos y aceite, el óleo se convirtió en la reina de la representación artística hasta nuestros días. Por su brillo, textura y su facilidad para correcciones.

      El “Matrimonio Arnolfini” 1434, de Jan, se considera la primera pintura al óleo y aunque ya  anteriormente, se emplearon pigmentos emulsionados con aceite para pequeños retoques, los Hermanos Van Eyck son oficialmente los padres de esta técnica.

      El óleo permite seguir trabajando continuamente, al ir superponiendo capas de pintura, lo cual supone una gran ventaja sobre el dibujo o la acuarela por ejemplo, que hay que ir terminando el trabajo sobre la marcha. También esta facultad puede volverse en contra del artista, al no saber encontrar el momento ideal para finalizar la obra. Si lo hace demasiado pronto puede quedar  pobre o incompleta  y si continúa demasiado, ese momento quizás  quede atrás  cubierto por nuevas capas.

      Cualquier pintura al óleo, para que quede correcta ha de cumplir tres condiciones indispensables, incluso en obras abstractas o no figurativas.

   

             1: Encaje

              2: Entonación

              3: Color

       Encaje.

            Es el dibujo de los contornos de cada una de las figuras y objetos que van a aparecer en la obra, es lo más importante y hay que poner un cuidado muy especial en él ya que va a marcar: el enfoque, la composición, la perspectiva, las proporciones, la simetría, el equilibrio, el movimiento, en resumen todo. Si cualquier cosa por insignificante que parezca la realizamos mal en este primer momento, puede arruinar el resultado final de la obra. El encaje para el dibujo o pintura es como los planos para la arquitectura. Puede realizarse con carboncillo o directamente con un color de tono oscuro.

      Entonación.

      Segundo paso antes de aplicar color. La entonación es el sombreado, que también puede realizarse a carboncillo o directamente con color y nos da el volumen, la profundidad, la atmósfera y esa sensación de la tercera dimensión. Jugamos con luz y sombras prestando especial atención al foco o focos de luz ya que dependiendo de su situación, las sombras serán arrojadas en un lugar u otro.

      Luces y sombras van modelando las formas, que es lo que da sentido y significado a la pintura. “Los cuadros son ventanas por las que nos asomamos y contemplamos el mundo.” Y es precisamente con la entonación, con lo que conseguimos crear la ilusión de esa ventana y su profundidad.

       Color.

     Por fin podemos aplicar color, pero no de cualquier forma, no conviene repetir los mismos tonos. En un paisaje por ejemplo, aparecen multitud de matices verdes, ocres, amarillos y no podemos usar una paleta pobre para pintarlo.

      Lo ideal es pintar con colores puros, ya que cada vez que mezclamos unos tonos con otros se pierde luminosidad.

      El blanco y el negro no suelen aparecer en la naturaleza, por lo que hay que procurar no utilizarlos. Es un recurso muy fácil para el artista, aplicar el negro mezclado con cualquier color para oscurecer o blanco para aclarar y el resultado es una sensación de mancha y suciedad. Todos los tonos tienen su equivalente en gamas de oscuro y de claro y son colores puros. Aplicaremos blanco o negro  solo para ciertos toques de luz o para resaltar alguna zona muy oscura. El blanco  más puro que podemos encontrar en la naturaleza es la nieve y aun así distinguimos en ella multitud de tonos azules verdes e incluso rosas, (el blanco es la superposición de todos los colores). Un objeto blanco o un animal, por ejemplo, un oso polar, visto fuera de su ambiente, se ve de un blanco muy puro. En cambio sobre la nieve se ve  amarillento.

      En general para el color hay que seguir las normas del Círculo Cromático y aplicar como indicaba antes, colores puros. Deberíamos pintar solamente utilizando los colores primarios, el rojo (magenta), el amarillo y el azul (cian). Con  su mezcla (en teoría) podemos obtener cualquier otro tono incluso el blanco.

 

Circulo Cromático

  

      El círculo cromático es el encargado de la clasificación de los colores. Se denomina círculo cromático al resultante de distribuir alrededor de un círculo los colores que conforman el segmento de la luz y son seis, para la luz, amarillo, anaranjado, rojo, violeta, azul y verde. Seis para la fotografía, amarillo, rojo, magenta, azul, cian y verde y tres para la pintura (que son los que nos interesan), azul (cian) rojo (magenta) y amarillo. Son colores puros o Primarios que no se obtienen de ninguna mezcla

      Estos tres colores, Magenta, Cian y Amarillo son los llamados en pintura  colores Principales o Primarios.

      Mezclados unos con otros dan los Secundarios. Que son: Magenta y Cian da Violeta, Cian y Amarillo da Verde y Magenta y Amarillo de Naranja.

      La mezcla de los colores Secundarios da como resultado los Terciarios o Complementarios.

      Los colores luz opuestos en el Círculo Cromático son aquellos que se encuentran uno frente al otro.

      Colocados en una estrella, en los tres primeros picos estarían  los Primarios, en los tres siguientes los Secundarios, los Terciarios y así sucesivamente hasta obtener un círculo con millones de colores.

      El blanco y el negro podrían considerarse opuestos, pero nunca colores y por lo tanto no aparecen en un círculo cromático, el blanco es la presencia de todos los colores y el negro es su ausencia total.

      Sin embargo el negro y el blanco al combinarse forman el gris el cual también se marca en escalas. Esto forma un círculo propio llamado “círculo cromático en escala a grises” o “círculo de grises”.

      La mezcla de un complementario con otro, también da gris.

Trabajos realizados utilizando colores primarios y secundarios

Bodegón en tonos grises

         Otro hecho a tener en cuenta cuando apliquemos un color es la teoría de la Interacción del color.

  Interacción del color.

      Es un concepto muy interesante para el artista y se basa en la ley física de la refracción de la luz. Vemos los colores no porque estén iluminados, sino porque los objetos reflejan luz. Por ejemplo un árbol se ve verde porque al incidir sobre él la luz, éste absorbe todos los colores y refleja el verde. Ese reflejo de luz afecta a los colores próximos entre si  realizando una mezcla óptica que varia los tonos.

Mariano Roda. Elpincelconlienzo.com

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